Sobre Rosa Maria

Rosa Maria Gibert Prat

Decidí llegar en octubre de 1963, un año fantástico para mi. Entré en una família dónde yo era la cuarta de los hermanos, y aún habría cuatro más por llegar.

A lo largo de mi vida he tenido que tomar decisiones que han cambiado, en la mayoría, mi rumbo y trayectoria en cada momento. 

La primera de dichas decisiones llegó con 17 años. En aquel entonces tenía que decidir lo que quería estudiar, hacia dónde dirigir mi mirada y enfoque. Sólo tenía una cosa clara, me sentía atraída por las ciencias, sin embargo no tenía claro si me decantaba por la Medicina, la Biología, la Farmacia, la Química… Fue la familia quien acabó decidiendo por mí, decantándose por la Farmacia. Ayudó el hecho de tener una tía farmacéutica con su propio negocio. 

Esa experiencia me dio mi primer gran aprendizaje; si tú no marcas tus objetivos, habrá alguien que los marque por ti. Así fue como pasó en mi caso.

Cuatro años después de terminar la carrera se me presentó la posibilidad de comprar una farmacia cerca de donde vivía. La oportunidad se presentaba con todo a mi favor, y ésta vez fui yo quien tomó la decisión. 

Tras 25 años de dedicación, habíamos conseguido que la farmacia se convirtiera en un hogar tanto para trabajadores como para clientes / pacientes. Ellos confiaban en mis palabras y yo intentaba guiarles hacia una buena salud. Tanto en los casos que llegaban a la farmacia, como en mi vida personal, me guiaba por mi intuición. No siempre de manera consciente, pero sí constante. 

Al llegar el año 2012 algo cambió. Empecé a hacerme preguntas para las que no tenía respuestas, lo que me llevó a sentir una gran tristeza. El sentimiento se materializó en un vacío interior: no sé qué me apasiona, no sé cómo quiero ver mi futuro, no tengo hobbies, no tengo momentos para mí… En ese momento decidí emprender un proceso de coaching que me condujo a grandes cambios, internos y externos. 

Establecí mi punto de partida hacia un nuevo enfoque. A nivel profesional empiezan a llegar preguntas curiosas sobre maneras de mejorar los síntomas más allá de lo que explica la comunidad científica. Curiosidad por todo aquello que se conoce como psicosomático

En esta búsqueda me crucé con profesionales con mis mismas preguntas. Interesada en sus perspectivas, descubrí que se abrían a integrar nuevas posibilidades en sus disciplinas. Afrontan las patologías desde el paciente, éste es un todo y no una enfermedad.  Ante esto descubrí que es el paciente el encargado de cambiar el rumbo de su enfermedad.

Al fin encontré lo que buscaba y acabé encontrando lo que me apasiona. Descubro mi vocación en poder ayudar a tomar conciencia a la gente del por qué de su enfermedad. El hecho de empezar una nueva etapa suponía que debía romper con muchos de mis esquemas mentales que había adquirido hasta el momento. Me sentía cada vez mejor con lo que estaba descubriendo y, en la medida de lo posible, lo iba integrando en mi trabajo farmacéutico.

La integración entre disciplinas se volvió complicada y tuve que decidir de nuevo. Dejar atrás todo lo construido en 25 años era la mejor manera de seguir avanzando hacia lo que quería. Así, tras un gran proceso interior, se forjó la posibilidad de vivir el sueño que había creado. Finalmente vendí la farmacia. Dejé todo mi negocio en muy buenas manos, y así se evitó que el cambio no afectara ni a los trabajadores ni a los clientes habituales. 

Ahora me dedico a gestionar un centro nacido en 2012, donde se trabaja el cuerpo físico, mental y emocional, con el objetivo de dar ayuda a cualquier persona que la pida, con un amplio abanico de opciones. Es aquí donde empiezo a trabajar sobre las alergias y las intolerancias alimentarias y, a la vista del volumen de gente a la que podía ayudar, decido emprender una nueva formación, hasta el punto de desarrollar un método propio. Para trabajar sobre cualquier patología, es necesario tomar conciencia de lo que nos pasa. Para ello es necesario vivir el presente y retirar las anclas del pasado, que se materializan en emociones atrapadas. Al liberarlas, cambiará nuestro presente y seguidamente nuestro futuro.